El héroe de la aviación argentina que los astronautas del Apolo 11 admiraban y quisieron conocer durante su viaje a la Argentina

Ángel María Zuloaga fue el primero en cruzar la cordillera de Los Andes en globo, de Chile hacia Argentina en 1916. Su prestigio, que había trascendido las fronteras, fue lo que motivó que Armstrong y Collins organizaran una visita a su departamento apenas pisaron suelo argentino, a solo dos meses y medio del histórico alunizaje

Angel María Zuloaga

«Llegan los héroes del espacio», titularon los diarios. El miércoles 1 de octubre de 1969, los astronautas Neil Armstrong y Michael Collins arribaron a Buenos Aires, acompañados de sus esposas.

El 20 de julio, habían sido protagonistas de una verdadera hazaña: el hombre había caminado por la Luna. El periodismo los describía como «los conquistadores del espacio». Si bien Edwin Aldrin también era de la partida, estando en Bogotá debió regresar a los Estados Unidos: lo representó su esposa.

Habían sido invitados por la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales y por la Asociación Argentina de Ciencias Aeroespaciales. Coincidía con la apertura del XX Congreso de la Federación Internacional de Aeronáutica. Argentina había sido incluida en una extensa gira de 22 países en los que los astronautas participarían de charlas y de conferencias de prensa.

Pero los astronautas tenían una motivación extra, en especial Neil Armstrong, quien deseaba conocer a alguien que había hecho mucho por la aviación y que su nombre ya se había ganado un lugar en la historia de las hazañas.

Los tripulantes del Apolo 11 habían arribado al Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 19 horas. De ahí se dirigieron en otra aeronave al Aeroparque Metropolitano, donde una multitud se había dado cita para ver de cerca a los héroes del momento. En la pista misma, el intendente de la ciudad de Buenos Aires, general Manuel Iricíbar,les otorgó las medallas de bronce que los acreditaban como «huéspedes del país y ciudadanos de Buenos Aires».

Al pie mismo de la escarelilla del avión, Armstrong –quien ya había estado en nuestro país tres años atrás- leyó en español un breve mensaje de agradecimiento y transmitió el saludo especial del presidente Richard Nixon. «Estamos contentos de encontrarnos con el magnífico pueblo argentino», expresó.

Por su parte, Michael Collins explicó que «hemos leído y estudiado por muchos años todo lo relacionado con vuestro gran país. Lo he admirado estando en órbita alrededor de la Tierra y también mientras estábamos en camino hacia la Luna».

El embajador norteamericano John Davis Lodge agasajó, esa misma noche a la extensa comitiva de 27 personas, en la residencia de la embajada, el Palacio Bosch, sobre avenida del Libertador.

Allí, una multitud de invitados esperaban su turno para estrechar las manos de los astronautas. Armstrong le regaló al embajador una fotografía de ellos sobre la superficie lunar.

Uno de los que se acercó a los astronautas fue Héctor Rodríguez, secretario de Cultura y Relaciones Públicas del Club Independientea quien se le había ocurrido, antes del vuelo a la luna, nombrarlos socios honorarios del club. Les había enviado a Estados Unidos camisetas y banderines junto con los carnets números 80.399, 80.400 y 80.401. Armstrong le dijo a Rodríguez que el banderín los había acompañado en el viaje a la Luna.

El numeroso grupo ocupó las suites 194, 195, 196, 197, 198, 199 y 200 del Plaza Hotel.

Pero antes de la recepción, los astronautas fueron llevados a la Casa Rosada, donde los recibió el presidente de facto, Juan Carlos Onganía. Cuentan que durante el encuentro, los astronautas se mostraron impacientes. ¿Qué era lo que ocurría? No querían llegar tarde a su próxima cita, la que realmente les importaba: querían conocer al brigadier retirado Angel Zuloaga, un anciano de 86 años, y que era considerado un héroe y precursor de la aeronáutica argentina.

¿Quién era Zuloaga?

Ángel María Zuloaga había nacido en Mendoza el 21 de mayo de 1885. Luego de estudiar en el Colegio Militar, ingresó a la Escuela de Aviación. El destino quiso que, siendo teniente primero, se cruzara con Eduardo Bradley, un platense piloto de aviones y de globos.

En una época donde todos los récords estaban para ser alcanzados, ambos se propusieron cruzar la cordillera de Los Andes en globo. Como la creencia de entonces era que los vientos iban de este a oeste, ellos decidieron hacer la travesía desde Chile hacia Argentina, con el fin de demostrar que también habían corrientes de aire en el otro sentido.

Muchos se burlaron, les costó conseguir ayuda y hasta el experimentado aviador brasileño Santos Dumont les dijo: «Están locos, la corriente los va a llevar hacia el Océano Pacífico».

«Adiós, cabezas duras!»

Finalmente, el 24 de junio de 1916 a las 8:30 despegaron en el globo Eduardo Newbery (aludía al hermano de Jorge, que había desaparecido con su globo Pampero el 17 de octubre de 1908) desde Putaendo, Chile.

La vestimenta que llevaban para soportar bajas temperaturas, ya que ascenderían a más de 5000 metros, se limitaba a un sobretodo, bufanda, sombrero, guantes y una precaria máscara de oxígeno. Para inflar el globo, usaron el gas de alumbrado chileno, que era más rico en hidrógeno.

Al momento del despegue, la despedida no fue muy alentadora. «Adiós, cabezas duras!», les gritaron. Rápidamente el globo tomó altura y emprendió la travesía rumbo a la cordillera, que le impondría el mayor desafío: sortear sus máximas alturas.

Zuloaga y Bradley pronto comprendieron que si no se libraban del lastre, se estrellarían contra la imponente muralla rocosa. Se desprendieron de provisiones, de armas, de municiones y de valioso instrumental científico. Todo fue arrojado por la borda. Sólo les quedó el barógrafo, que mide la altura y la temperatura, que antes de la partida había sido soldado a la estructura del globo por las autoridades chilenas.

Pasaron a pocos metros de la cumbre del Aconcagua y del Tupungato, con una temperatura de 33 grados bajo cero. Al mediodía lograron aterrizar en Uspallata, casi al borde de un abismo.

En Buenos Aires fueron recibidos como héroes. Tuvieron sus reconocimientos, medallas, distinciones, hasta una estampilla. Zuloaga continuó su carrera militar, estrechamente ligada a la aviación. Fue agregado militar argentino en Francia, donde en 1919 obtuvo el brevet de aviador militar de ese país; también fue director de la Escuela Militar de Aviación y agregado militar en Estados Unidos. En 1945 pasó a revistar en la Fuerza Aérea, con el grado de brigadier. En 1956 sería ascendido a brigadier general, cuando ya era una leyenda viviente. Fallecería el 29 de agosto de 1975.

Los astronautas se apuraron en llegar al domicilio de Zuloaga, en Florida al 900. Era una visita fuera del protocolo. Sabían que a las 20 el oficial de 84 años se retiraba a descansar. Tocaron timbre en el departamento del 7 piso.

Se pudo conocer detalles del encuentro gracias al testimonio de uno de los familiares de Zuloaga, Dolores Uriburu.

La que abrió la puerta a los visitantes fue Esther, la hija del brigadier, quien era su mano derecha, y que con los años sería la madrina del Regimiento de Granaderos a Caballo y de la Plaza San Martín.

Acompañaron a Zuloaga su esposa, a la que familiarmente la llamaban «Nena», y las dos hijas del matrimonio. El propio Zuloaga era llamado «Papatí».

Los astronautas fueron recibidos donde Zuloaga solía conversar con Antoine de Saint Exupery, el famoso aviador, autor de «El Principito», cuando vivió en Argentina entre 1929 y 1931, en un departamento sobre la galería Güemes, en la calle Florida.

A los Armostrong y Collins les llamó la atención el carácter reservado del aviador, así como la forma particular de dirigirse a ellos, como «m’hijito» o «mi querido», que había incorporado ya desde su infancia en su Mendoza natal.

Hablaron en inglés, idioma que el aviador manejaba a la perfección desde los tiempos en los que se había desempeñado como agregado militar en Washington.

Zuloaga no lo sabía entonces, pero para Neil Armstrong, un fanático de la aviación, el experimentado piloto era su ídolo y su vida y trayectoria habría sido una de las motivaciones en su elección de la carrera en la aeronáutica.Seguramente esa fue la razón de las lágrimas de emoción que los presentes vieron en el rostro de quien, unos meses antes, había cumplido la hazaña de llegar a la Luna.

«¿Por qué lo queríamos conocer? Porque nosotros sabíamos adónde íbamos, y cómo volveríamos; pero ellos no», dicen que fueron los motivos de los astronautas por conocer a Zuloaga, cuya proeza era estudiada en la NASA.

Antes de retirarse, los astronautas reclamaron un souvenir. Zuloaga les obsequió a los dos un ejemplar de su libro «La victoria de las alas. Historia de la aviación argentina». Al mismo tiempo, se le ocurrió darles los pocillos donde momentos antes les había servido café. Esos pocillos tenían grabado, de un lado, el escudo nacional y del otro el globo Eduardo Newbery, con el que había cruzado la cordillera de los Andes.

La partida

Al día siguiente, los astronautas se levantaron a las 6 de la mañana. Pat, la esposa de Collins, fue de paseo por la calle Florida. Compró dos carteras de cuero y un sacón de piel gamuzada de cabra. A las 11 horas, Onganía volvió a recibirlos en la Casa de Gobierno. A las 13:30 brindaron una conferencia de prensa en el Plaza Hotel, de la que participaron más de 100 periodistas.

Finalmente, integrando una extensa caravana de automóviles, emprendieron viaje al Aeroparque. Recorrieron las calles y avenidas de la ciudad saludando a la gente. Los esperaba una última escala, en Río de Janeiro y, de ahí, vacaciones en las Islas Canarias.

En el Museo Espacial de Estados Unidos, se exhiben los pocillos de café, aunque falta uno. Es el de Armstrong, que está en su casa, en la habitación donde conservaba su más preciados recuerdos.

SÍNTESIS DEL CURRICULUM VITAE DEL BRIGADIER GENERAL  ANGEL MARIA ZULOAGA

ANGEL MARIA ZULOAGA nació en la Provincia de Mendoza el día 21 de mayo de 1885. El 15 de marzo de 1904 ingresaba al Colegio Militar de la Nación, obteniendo su despacho de Subteniente de Artillería, en 1907. Su primer destino fue el Grupo Nro 1 de Artillería de Montaña y en 1908, pasó a la Escuela de Tiro, hasta 1911 que es destinado a la Escuela de Caballería. En esta obtuvo mención honorífica, por ser ganador de la Copa Campeonato de salto. Al finalizar el año asciende al grado de Teniente. En el año 1913 fue ascendido a Teniente Primero.

Con fecha 14 de febrero de 1914, ingresaba a la Escuela Militar de Aviación, (tercer curso) habiendo iniciado allí su aprendizaje de Piloto Aviador el 15 de julio de 1914.

El 13 de abril de 1915, realizo el curso sobre el biplano FARMAN-GNOME 50 HP, rindiendo el examen el 4 de febrero de 1915. Fiscalizaron la prueba el Ingeniero Carlos IRMSCHER, en representación del Aeroclub Argentino, y el Teniente BRIHUEGA, de la Escuela Militar de Aviación. El Aeroclub (Acta Nro:62, Libro 2) le otorgó entonces el certificado Nro: 64 de la serie internacional. La aeroestación fue otra de las disciplinas aéreas que estimuló vivamente. Inició el curso de globo en el Parque Aerostático del Aeroclub, obteniendo el 4 de febrero de 1915, también por parte de la nombrada entidad, el “brevet” de la especialidad señalado con el Nro: 30.

El 13 de abril de 1915 obtiene el record de altura de 6.920 metros a bordo del globo libre “EDUARDO NEWBERY” junto al aeronauta Eduardo BRADLEY.

El 29 de octubre de 1915 obtiene el record de distancia (900 Km) uniendo Belgrano (Argentina) con Sao Leopoldo (Brasil) a bordo del “EDUARDO NEWBERY”, con una duración de 11 horas 5 minutos.

En marzo de 1916 es delegado al Congreso Panamericano de Aeronáutica en Chile.

El 24 de junio de 1916, en compañía de Eduardo BRADLEY, consumó el épico cruce de la Cordillera de los Andes con el globo “EDUARDO NEWBERY” desde Santiago de Chile a Uspallata. Durante el cruce alcanzó una altura de 8.100 metros y debió soportar temperaturas de 33º C bajo cero. Después de esta proeza el Poder Ejecutivo Nacional promulgó un decreto el 5 de julio de 1916 “acordándosele el título de Aviador Militar y el uso de un emblema especial de Piloto Aviador Militar de oro , en vez del reglamentario”. Durante muchos días perduró en el país el entusiasmo provocado por la hazaña del cruce de la cordillera, quedando definitivamente cimentada la fama de ZULOAGA. Poco después era nombrado Agregado Militar a la Delegación Argentina en París, durante su estadía en Francia realizó un curso Aeronáutico de perfeccionamiento por medio del cual obtuvo en 1919 el brevet de Aviador Militar Francés.

En 1917 se le otorgó el ascenso al grado de Capitán.

El 27 de octubre de 1920 durante su jefatura en la Sección de Aerofotografía, en Palomar, contrae enlace con doña María Florinda MARTÍNEZ, de cuya unión nacieron dos hijas: Dolores Josefina y Esther Florinda.

En 1922, es designado Jefe de los Servicios Generales del Grupo 1 de Aviación, en el Palomar. Ese mismo año, es ascendido al grado de Mayor.

Por decreto del 26 de enero de 1925 fue nombrado Director de la Escuela Militar de Aviación, siendo el primer Aviador en ocupar ese cargo. El cargo lo ocupó hasta el 13 de enero de 1926.

En 1926 concurrió como delegado al Congreso Iberoamericano de Aeronáutica, de Madrid. Fue designado, a fines de aquel mismo año, Agregado Militar a la Embajada Argentina en Washington, permaneciendo en ese cargo hasta 1930.

En 1927 es ascendido a Teniente Coronel.

En 1928, fue Delegado a la Conferencia de Aviación, en la Capital de los EE.UU.

El 30 de octubre de 1930 es designado Director General de Aeronáutica, cargo que ocupó hasta el 14 de julio de 1936. Este destino fue cubierto por primera vez por un Aviador Militar. Durante su gestión se impulsó en la fábrica militar de aviones la construcción de máquinas de concepción nacional, y se creó la Base Aérea Militar “Los Tamarindos”. En octubre de 1935 se crea el escalafón de Oficiales del arma de Aviación de Ejército.

A fines de 1932 es ascendido al grado de Coronel. En 1933 lo nombraron Presidente del Comité Argentino permanente de Aeronáutica del Ejército, y fue incorporado posteriormente a la Comisión de Adquisiciones en el Extranjero.

Entre el 3 y el 18 de octubre de 1933 se desempeño como Jefe de la históricamente conocida, Escuadrilla “Sol de Mayo”, constituida por diez aviones de concepción y fabricación nacional. los AE T1, AE ME1, AE C1 y AE C2. Dicho vuelo fue realizado en ocasión de la visita a Brasil del entonces Presidente de la Nación. Durante el vuelo, el Palomar – Río de Janeiro – El Palomar se recorrieron 4.560 Km sin sufrir desperfectos.

En 1936, en virtud de procederse a una reorganización de la aviación militar, el Coronel ZULOAGA es designado Director General del Material Aeronáutico del Ejército.

Al año siguiente y hasta 1940 se desempeña como miembro de la Comisión de Adquisiciones en Europa. Mientras viajaba por Europa, el agregado militar argentino, organizó una entrevista con Reichs, canciller de Adolf Hitler. ZULOAGA aconseja al agregado cancelar la cita ya que él no tenía deseos de estrechar la mano de Hitler.

El 31 de diciembre de 1940 alcanza el grado de General de Brigada, siendo el primer Aviador Militar que lo logra.

Durante parte de 1941, el General ZULOAGA ocupó el cargo de Comandante de la Aviación del Ejército.

En los años 1942 y 1943 desarrollo su actividad como Director General de Personal del Ejército.

Entre 1943 y 1945, el General ZULOAGA figuró adscripto al Ministerio de Guerra.

En 1945 pasa – a su solicitud – a los cuadros de la Fuerza Aérea Argentina, recientemente creada, con el grado de Brigadier, acogiéndose a los beneficios del retiro activo.

El 18 de agosto de 1951 el Aeroclub Argentino proclama “ Precursores de la Aviación Argentina” a los brevetados en los años 1910 y 1915. De aquí surge “El Circulo de Precursores”, del cual resultó presidente el Brigadier Ángel María ZULOAGA.

Su último ascenso al grado de Brigadier General tuvo lugar por decreto del gobierno provisional de la Nación en febrero de 1956. Poco tiempo después es nombrado Presidente del Círculo de Aeronáutica , cargo que ejerció desde el 27 de abril de 1956 hasta el 11 de diciembre de 1958.

Por resolución Nro: 14.394 del Ministerio de Defensa Nacional del Uruguay, de fecha 19 de marzo de 1968, fue designado “Benemérito” de la Aviación Uruguaya.

El 16 de noviembre de 1971 suscribe el Acta de Fundación de la Asociación Aeronáutica Argentina.

El 27 de mayo de 1975 – día del centenario del nacimiento del ingeniero Jorge NEWBERY – suscribe el Acta de Creación del Instituto Argentino de Historia Aeronáutica JORGE NEWBERY, último documento que registra la firma de Ángel María ZULOAGA.

El General de Brigada Ángel María ZULOAGA falleció en Buenos Aires el 29 de agosto de 1975.

El 16 de agosto de 1980, en un acto de relieve y significado, descubriéndose un busto de ZULOAGA, erigido en su memoria en una plaza pública de la ciudad de Morón, provincia de Buenos Aires.

Ha tenido obras de carácter táctico, técnico e históricos, cuyas fechas y títulos se mencionan a continuación:

  • 1920: “Fortificación y observación aérea”.
  • 1921: “Fotografía aérea”.
  • 1922: “Cartilla del Soldado de aviación”.
  • 1923: “Manual practico de aviación”.
  • 1928: “Contribución al estudio de la Organización y Táctica de la Aeronáutica Militar”.
  • 1932: “Historia de la conquista del aire” y “Arte y ciencia de volar”.
  • 1932: “Curso elemental de aeronáutica”.
  • 1932: “La guerra aérea”.
  • 1948: “Historia de la Aviación Argentina” (La victoria de las alas), trabajo que amplio en 1959.

Distinciones otorgadas:

Las distinciones acordadas al General de Brigada ZULOAGA evidencian claramente la justa importancia asignada por diversos gobiernos extranjeros, a la contribución que prestó por el progreso de la aviación.

  • “Orden de Mérito de 1° clase” otorgado por Chile en 1916.
  • “Medalla de oro de H. C. de Diputados de la Nación” con motivo de la primera travesía de Los Andes en globo libre.
  • “Recomendación ante el Ejército” ( B. M. 4499, 1° p. del 18-VII-916).
  • “Oficial de la Legión de Honor” otorgado por el Gobierno de Francia en 1919.
  • “Orden de Mérito Militar” otorgado por España en 1926.
  • “Comendador del Imperio Británico”
  • “Oficial del Cóndor de Los Andes” otorgado por el Gobierno de Bolivia en 1931.
  • “Comendador de la Orden del Cruzeiro” otorgado por Brasil en 1933.
  • “Comendador de la Orden de Polonia”
  • “Comendador de la Corona de Italia”
  • “Gran Oficial de la Orden del Sol”(Perú)
  • “Medalla conmemorativa del Ejército de Los Andes, y Gran Premio de Honor del Aeroclub Argentino” en 1935.

Al cumplirse el cincuentenario del cruce de los Andes en globo, la Secretaría de Aeronáutica le hizo entrega de una Medalla recordatoria. Por igual causa, recibió la insignia de “Gran Oficial de la Orden de Mérito Bernardo O´HIGGINS” (Chile).

El 3 de noviembre de 1951 escribió el famoso “Mensaje permanente a los precursores de la Aviación Argentina” y refiriéndose al estado racional y espiritual del hombre decía en uno de sus párrafos … “ se envejece por el abandono de los ideales. Los años arrugan la piel, pero la pérdida del entusiasmo marchita el alma”…

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